sábado, 8 de septiembre de 2012


LA MEJOR PREVENCION ES AQUELLA QUE FORMA PARTE INHERENTE DE LA CULTURA DE LA EMPRESA

ALEJANDRO PRIETO HERRERO

Muchos de nosotros al oír hablar de la prevención de riesgos laborales reaccionamos con disgusto al recordar a un grupo de impertinentes que nos viene a recordar como tenemos que realizar nuestras tareas diarias de la forma más segura posible, “como si yo no lo supiera”, olvidando que la tarea de esa persona no es otra que mejorar, proteger y asegurar la integridad y salud en nuestros puestos de trabajo. Afortunadamente esa percepción está cambiando y cada vez hay mayor conciencia en la necesidad de la prevención tanto por parte de las empresas como por parte de los trabajadores.

En mis más de diez años de experiencia he podido ver actitudes de todo tipo, desde el empresario que solo quiere evitar la sanción hasta el que hace de la seguridad de sus empleados una prioridad, desde el trabajador proactivo preocupado por su seguridad y la de sus compañeros hasta el que protesta porque las nuevas medidas de protección le impiden hacer su tarea como siempre la ha hecho, incapaz de comprender que el objetivo fundamental es su propia protección.

Cuando acudo a ver a muchos clientes les suelo contar la experiencia vivida en una importante empresa española en donde estábamos adecuando una máquina de carpintería, por su función una de las más peligrosas. Fuimos a poner una protección que debido a la complejidad de la máquina no era fácil. Hicimos las pruebas y comprobamos que no podíamos ponerla por lo que decidimos ir al taller a modificarla e instalarla al día siguiente. Le estábamos comentando esta incidencia al responsable de prevención de la empresa cuando se nos acerca un operario que utiliza a diario esa máquina a preguntar para qué sirve esa protección, cuestionando su utilidad, pues según él los accidentes se producen porque no se sabe utilizar la máquina. Tras un breve intercambio de opiniones nos retiramos a nuestro taller a hacer los trabajos que teníamos pendientes.

Al día siguiente volvimos a la empresa a instalar las protecciones que habíamos adaptado en nuestro taller, preguntamos por el operario que manejaba la máquina y que al día anterior había cuestionado la eficacia de las protecciones y nos dicen que había sufrido un accidente en esa misma máquina que él tan bien conocía y para la que no eran necesarias las protecciones de seguridad. Nos quedamos perplejos y disgustados, lamentando que no hubiésemos podido poner esa protección el día antes y que hubiese evitado ese accidente. Aun así y después de lo ocurrido se nos acerca un compañero del operario accidentado cuestionando nuevamente la eficacia de las protecciones que estamos instalando, que son un gasto innecesario y que por la naturaleza de la fábrica el que haya un accidente de vez en cuando es normal. Le recordamos lo ocurrido con su compañero y él nos cuenta todos los accidentes que ha sufrido a lo largo de su vida, que eran muchos, cómo si estos formasen parte del trabajo y que la causa principal se debe a distracciones y que son inevitables. Atónitos ante lo que estábamos escuchando terminamos el trabajo y nos marchamos.

Así pues, regresamos a esa empresa al año siguiente y coincidimos con el trabajador accidentado, afortunadamente ya recuperado. Hablamos con él y nos reconoció la peligrosidad de su trabajo y que si hubiese estado la protección que pusimos el día después de su accidente este nunca se hubiese producido. Era sorprendente el cambio experimentado en la actitud del trabajador siendo el primero en respetar todas las normas de seguridad de la empresa e instar a sus compañeros al cumplimiento de las mismas. Es una pena que este cambio fuese consecuencia de un accidente, pero como muchas veces ocurre no es hasta que ocurre alguna tragedia que no nos concienciemos de la imprevisibilidad de un accidente, de las tareas inherentes a nuestro trabajo y el peligro que este conlleva, siendo la observancia de las normas de seguridad la única manera de minimizarlos.

Podría seguir contando un sin fin de anécdotas recogidas en todos estos años de desempeño profesional, pero no es mi intención aburrir a la audiencia extendiéndome innecesariamente. Solo terminar haciendo una pequeña reflexión a modo de conclusión a lo descrito anteriormente y es que la mejor prevención es aquella que forma parte inherente a la cultura de la empresa. Esto que es tan fácil de decir y tan obvio es en realidad lo más difícil, pues implica cambiar la cultura de empresa y sus costumbres en muchos casos fuertemente arraigada entre los directivos y los trabajadores resultando muchas veces una tarea de titanes. Sólo con un equipo preparado, motivado y experimentado es posible. Por último y cómo reflexión final, animarlos a todos en perseverar en la mejora de la seguridad laboral y recordar que la mejor recompensa es volver a casa después de una jornada de trabajo es en el mismo estado en que salimos de ella.

5 comentarios:

  1. Estos casos son comunes en todos los lugares de trabajo,estas actitudes se presentan en los trabajadores como los empleadores, el articulo sirve como experiencia para nuestro futuro laborar, debido que podemos mejorar estos pensamientos de los trabajadores, explicando a los peligros que están expuestos y que su seguridad es lo primordial. También el articulo nos sirve para reflexionar con el caso que nos presentan del accidente,las cosas se deben hacer a tiempo y de buena manera.Pero cuando es tarde y ya a pasado algún accidente los afectados son los primeros que cambian, esas mismas personas que cuestionaba anteriormente las modificaciones que se quieren realizar lo que se esta proponiendo, pero en fin hay que recalcar las cosas se debes hacer a tiempo y lo que se esta realizando en cuanto a materia se seguridad es por ellos mismos para su bien estar.

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  2. La mayoria de las veces que llega un prevencionista a un lugar de trabajo en donde se trabajan con "viejos" suele pasar este tipo de caso, porque son tan obstinados que no reciben algún mando del alguien más, ya que como ya llevan años trabajando en lo mismo creen que nunca les va a pasar algo (como en el caso anterior). Al fin y al cabo se debe cambiar el modo de pensar de los trabajadores ya que es por su propio bien y si se puede cambiar ese modo de pensar, nuestro trabajo (como futuros prevencionistas) se haria más grato y de forma eficiente.


    Tamara Guzmán Riquelme.

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  3. En la mayoría de los casos como dice el articulo en la confianza esta el peligro. Una persona que lleva mucho tiempo realizando una misma actividad ya casi lo hace mecánicamente y con tanta confianza que piensa que nunca le pasara nada y es peor aun cuando llega una persona que el no conoce bien a decir que utilice ciertos implementos, que en vez de ayudarlo según él lo perjudicara o entorpecerá su trabajo, después que pasan los accidentes recién ahí toman conciencia algunas veces, generalmente eso sucede en personas de mayor edad ya que es muy difícil cambiar su manera de pensar ya que la palabra prevención la vienen conociendo no hace tanto tiempo y para ellos es difícil ajustarse y tomar algunas medidas para no sufrir accidente.
    El desafío entonces cambiar la manera de pensar de los trabajadores y conseguir el apoyo total de los empresarios y que no vean la inversión en implementos, capacitaciones etc., como un gasto sino como una inversión tanto para ellos como para los trabajadores.

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  4. el texto me párese interesante ya que, es algo común el conflicto entre trabajador y empresa, y la verdad debe haber una correcta relación entre estos, es normal que los trabajadores antiguos sean confiados de la labores que realizan y se molestan cuando alguien recién llegado les pone reglas o se les intenta cambiar algún tipo de procedimiento por su seguridad. En este caso hay que cambiarle la manera de pensar al trabajador, esto se logra primero con respeto, segundo teniendo una buena relación con el trabajador y tercero tenemos que darnos tiempo de aprender del trabajador recordemos que es una persona con mas experiencia. Estamos claro de que el rol de la empresa es fundamental en la prevención de los accidentes, pero no hay que dejar de lado al trabajador. La empresa por muchas normas que tenga, no sirve de nada si el trabajador no esta comprometido con su seguridad. Es una pena que después de un accidente grave o muerte, se tomen las medidas correctas.

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  5. Este articulo nos da a experimentar que en todas las empresas nos encontraremos con trabajadores que no les gustara como gestionamos la seguridad y protección de ellos mismos asegurando que con sus conocimientos en el puesto de trabajo en el que están no estarán en riesgo de un accidente.Lamentablemente el poco compromiso de los trabajadores a cumplir con las normas de seguridad que le rige la empresa hace que el trabajo del prevencionista sea mas difícil , por eso tenemos que capacitarnos para tener la sicologia y la estrategia necesaria para poder cambiar la manera de pensar de los trabajadores y darles a conocer el verdadero riesgo en el que están.

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